Nunca se olvida el arte de tejer mundos en las estrellas,
de tener la luna dentro de la cabeza...
y en mi cabecita siempre hay luna llena...

martes, 12 de abril de 2011

JITANJÁFORA 11: UN BUEN TÍTULO

Domingo, 10 de ABRIL de 2011
El UNDÉCIMO programa. 
UN BUEN TÍTULO

Nos echamos unas buenas risas esta vez. Al menos yo, la verdad. Bien a gusto y sin corsés, no podía dejar de sonreír y carcajearme frente al micrófono con las colaboraciones y después con las ocurrencias de Nacho acerca de todo lo que contaba. ¡Tres veces me hizo perder el hilo! Pero eso es lo que pretendía precisamente cuando empecé con la sección: pasarlo bien. Y no sólo yo. Espero que vosotros también disfrutéis.


En esta ocasión elegí como música de fondo el Jazzland de Thelonious Monk & John Coltrane. Os lo recomiendo. Es un disco maravilloso, para disfrutarlo.  ¿Qué no sabéis quien es Thelonious Monk? Copio y pego de la wikipedia:
Thelonious Sphere Monk (Rocky Mount (Carolina del Norte), 10 de octubre de 1917 - Weehawken (Nueva Jersey), 17 de febrero de 1982), Thelonious Monk, pianista y compositor estadounidense de jazz.
Su estilo interpretativo y compositivo, formado plenamente en 1947, apenas varió en los 25 años siguientes. Pianista fundador del bebop, tocó también bajo el influjo del hard bop y del jazz modal. Es conocido por su estilo único de improvisación, así como por haber compuesto varios temas clásicos del repertorio jazzístico, destacando "Round About Midnight", "Straight No Chaser", "52nd Street Theme" y "Blue Monk".




En nuestro apartado de recomendaciones de libros, continué con los audios robados en el Salón del Cómic de Zaragoza. En esta ocasión Jorge Asín, actor y guionista de "Oregón Televisión" y de "Fondo Norte", así como guionista de la historieta "Pilar Ultimate" dibujada por Morata, nos recomendó, "El antropólogo Inocente" de Nigel Barley. 

RETO: LA TRILOGÍA
En respuesta al reto planteado de inventar el título de una trilogía y el título de cada una de sus partes, o bien escribir un texto, o bien crear una sinestesia, estas fueron las colaboraciones de nuestros queridos seguidores.
SILVIA IBÁÑEZ CAMBRA
"El lugar estaba iluminado pero el espejo devolvía una habitación oscura y mi reflejo sombrío. Me acerqué lentamente y mi figura también se acercó. En ese instante, el rostro del espejo me devolvió una sonrisa de dientes afilados y ojos negros, di un paso atrás asustado, yo no había sonreído. "
DANI GARCÍA NIETO
Sinestesia: El cielo está alumínico, como la freidora de Dios.

Nombre de la Trilogía: Los adoradores de Tretamastodon
1. Nubes rojas sobre Sabaoth
2. Göth, un cementerio bajo la montaña
3 La sangre de los Hüttitas

GOE
LA VIDA DE CHEFO
y los volúmenes serían:
1. Ha nacido un gran hombre, se llama Jose Luis
2. Un estilo de vida...¡ir siempre a tope!
3. Entrada en Malavida y culminación de la obra de Chefo.

SANTIAGO BLASCO (ALIAS INDALECIO)
Trilogía:
ESTADIOS DE REDENCIÓN
1. El ocaso de los dioses: Aquí poco a poco la gente va dejando de creer en la Iglesia (como es normal), vacío que aprovechan los gobiernos y los clubes de futbol para seguir teniendo a la gente agilipollada unos y hacer negocio otros.
2. Esferas opiáceas: la cosa va creciendo hasta que la Iglesia desaparece y se afianza la religión del fútbol.
3.Selección Vaticana: Esta gente se endiosa y crean la inquisición futbolera. A la gente que no cree que Maradona, Pelé y Di Estéfano son la santisma trinidad les condenan a la hoguera  y mierdas de esas por herejía.

Sinestesia:
El iba rozando su piel con la punta de su dedo, casi sin tocar, mientras ella iba diciendo los colores que venían a su mente, según
la parte de su cuerpo que tocase. Empezó por la frente, blanco, por fin, la mente en blanco. La mejilla, azul. Empezó abajar por el pecho, morado. El costado, rojo, quita, ahí tengo cosquillas. Alrededor del ombligo, amarillo. Siguió bajando y cuando ella dijo rosa, aquello dejó de ser un juego.

VAMPI MONAHAN
Título de la trilogía: "CONTRA CORRIENTE"
Libro 1: "Aprendiendo a caminar"
Libro 2: "Nadar y guardar la ropa"
Libro 3: "Salto al vacío"

SANTI JURADO (CRUCIS) 
Sinestesia:
Mis cabellos miran la redondez cristalina de la luna
Y al instante oigo el destelleante blanco
Y tras olfatear el miedo en su alma
Saboreo el rojo de su sangre
y aúllo a las dulces e infinitas estrellas..

XCAR MALAVIDA
Título de la trilogía: Mierda
1.    Ingestión
2.    Digestión
3.    creación

Luego estuvimos un ratillo hablando de títulos. De las características de un buen título, de curiosidades acerca de como eligen algunos escritores los títulos de sus obras, títulos curiosos, y demás cosillas que podéis escuchar mejor en el enlace.

CUENTO
(Música de fondo La mer de Debussy )


Una habitación cualquiera

Gerardo entra decidido en la recepción del hotel, deja el maletín en el suelo, y con su mejor sonrisa le dice a la mujer: “quiero dormir en la cama en la que durmió Rachel Welch.” Desde la puerta que da paso al restaurante, un acartonado Clint Eastwood, de tamaño natural, parece guiñarle el ojo, cómplice y socarrón. Ojalá esta vez tenga suerte y la habitación trescientos trece esté libre.
    Desde hace tres meses viene cada quince días por trabajo. Como termina demasiado tarde, le toca hacer noche aquí, lo cual no le hace gracia, porque no le gusta dormir fuera de casa, en una cama que no es la suya, sin el culo de su mujer al lado.
    La primera vez se enfadó al mirar la hora y percatarse de que no llegaba a coger el tren de vuelta. Se quedó parado en la esquina de la calle, con cara de cansado, mientras los demás le insistían para ir a tomar una copa. Les dijo que lo único que le apetecía era quitarse el traje y descansar un poco. En otra ocasión quizás. Lo mandaron a un hotel céntrico y de buen precio. Añadieron que allí había dormido una vez Raquel Welch, lo que provocó que le subiera la temperatura un poco más, (si eso era posible, porque hacía un calor obsceno), con la imagen del bikini prehistórico que lucía en la película “Hace un millón de años”. Dio la vuelta a la esquina, a la altura que le habían señalado, y se encontró en pleno regocijo de terrazas, en plena orgía de jarras de cerveza, de bocadillos y piernas sin medias que asomaban por minifaldas demasiado cortas para su gusto. Quería llegar al hotel cuanto antes, llamar a casa, tomar una cena ligera y acostarse, pero la visión del bikini, aquellas jarras frías y aquellas piernas desnudas, le secaron la boca de pronto. Se sentó en la primera mesa que vio vacía. Le extrañó que todo el mundo tuviera un bocadillo, así que le preguntó al camarero cuando se acercó. Casi se le salen los ojos disparados cuando le explicó que se llamaban “Cherigan”, por la forma del pan, que eran la tapa típica de allí y que con cada consumición le invitaban a uno, el que quisiera elegir de la carta que le ofrecía. Pensó que la cerveza le iba a salir por el precio de un traje, pero le daba igual: ya tenía la cena resuelta. El camarero le tuvo que ayudar a recogerlos del suelo, porque al final se le salieron del todo al ver que la jarra valía la mitad que en el bar más cutre del barrio más cutre de su ciudad, y allí no te invitaban ni a media aceituna. Como mucho a unas pipas con sal rancias.
    Llegó temprano al hotel. La recepción estaba llena de fotos de actores. Pidió una habitación. La mujer que le atendió, cuando le dijo que era la primera vez que estaba en la ciudad, no paró de hablar. Allí se habían rodado muchas películas y su familia había tenido el honor de conocer y hacer amistad con actores importantes. Aquel de la foto de arriba a la derecha era su abuelo con Peter O`Toole, que tenía aire de ser Lawrence de Arabia de verdad. Allí estaba el tío Esteban con Omar Sharif, al que le gustaba demasiado el vino viejo. Qué guapa era Claudia Cardinale, pero demasiado altiva para dejarse ver con la gente normal, así que se aislaba al terminar de rodar en el Cortijo Romero, que más tarde compraron los Beatles y donde John Lenon escribió “Strawberry fields Forever”. Client Eastwoodd si que era majo, y llano, uno más vamos. Pero la única que había dormido en el hotel había sido Raquel Welch, que un día, mientras hacía “cien rifles”, en vez de irse directa a donde la tenían alojada, se vino a comer Cherigans y beber cerveza. Se bebió alguna más de la cuenta y la trajeron Sancho Gracia, con el que por cierto tuvo algo, que de eso ella se había dado cuenta, y Paco de Lucía, que era sólo un crío entonces y andaba con la guitarra a cuestas todo el día solo para complacerla. Era la habitación trescientos trece. Cada poco tiempo llevaban el colchón a “restaurar”, porque no lo habían cambiado desde entonces. Gerardo puso cara de sorpresa: no sabía que se pudieran restaurar los colchones.
    Cada quince días repite la rutina en la que busca quedarse solo. Ninguna de las veces ha aceptado las copas que le ofrecen al terminar el trabajo; son unos golfos y se siente incómodo con sus conversaciones. Prefiere esa agradable sensación de soledad. Prefiere beberse tranquilo una jarra de cerveza con su cherigan de paté, jamón y anchoas. Prefiere llegar al hotel temprano, preguntar si la habitación trescientos trece está libre, porque tiene la extraña fantasía de dormir allí, escuchar que no lo está, oír las historias de cine de los dueños un rato, sentarse a beber una última cerveza en el bar que parece sacado de una peli del Oeste, llamar a su mujer, darse una larga ducha, y tumbarse en la cama bajo el ventilador a esperar el sueño sin que pase nada especial.
    “Hoy sí que está libre, Gerardo”, le dice la mujer con una sonrisa. Gerardo deja de sudar de pronto por la sorpresa. No esperaba que lo estuviera. Se había acostumbrado a escuchar el “no, hijo no, que esa habitación está muy solicitada”. Hoy apenas habla con los dueños, se bebe de un trago la cerveza y acorta la conversación con su mujer. Sube a la habitación, se da una ducha más larga de lo habitual, se tumba sobre la colcha bajo el ventilador, y piensa: ya estoy en la misma cama en la que durmió Raquel Welch, ¿ahora que?. No tarda ni cinco minutos en quedarse dormido.


Nos despedimos escuchando "Satin Doll" de Duke Ellington. ¡Os espero en la próxima jitanjáfora!
¡¡Besiños!!
APOLONIA

martes, 5 de abril de 2011

RETO: LA TRILOGÍA

En "JITANJÁFORA 10" planteé un reto: LA TRILOGÍA.

RETO: La Trilogía
Se trata de que os inventéis el título de una trilogía y el título también para cada una de sus partes. Os aviso que esto sólo es el principio de una larga amistad, porque luego habrá más sorpresas a partir de vuestras colaboraciones.

Silvia Ibáñez me envió un texto que también será leído, así como una sinestesia creada por el amigo Dani García Nieto. Por tanto, si alguien quiere colaborar con algún texto cortito o alguna sinestesia, también será bienvenido. Aquí todos y todas sois bienvenidos para pasarlo bien.

Y aunque no tiene nada que ver, os pongo una foto de Louis Brooks, una espectacular actriz de cine mudo que luzco en la solapa de mis chaquetas en forma de camafeo, desde mi cumple, gracias a Vampi y Andrea.




Venga, animaos a participar. Todo vale. Dejad volar la imaginación. Ya sabéis que leeré todos los textos en antena. Tenéis de tiempo para enviarlos hasta el  viernes 8 de AbrilSi elegís la opción de texto libre, ¡no más de 50 palabras!, para que haya espacio para todos.

Leeré lo que me enviéis en el programa del 10 de Abril.


¿Qué cómo me los podéis hacer llegar?
Los podéis dejar aquí en forma de comentario, o mandando un mensaje, ya sea a través del facebook (para quienes seáis mis amiguitos), o a través del correo electrónico a cualquiera de las direcciones siguientes, indicando en el asunto "Colaboración Jitanjáfora: Trilogía":


esencialsiempre@gmail.com
laenredadera@nodo50.org


También podéis dejarlo en la página web de "La enredadera". Tenéis el enlace aquí al ladito, pinchad encima y ya está.


Besiños!!
APOLONIA

lunes, 28 de marzo de 2011

JITANJÁFORA 10: BORIS VIAN

Domingo, 27 de MARZO de 2011
El DÉCIMO programa. 
BORIS VIAN



Lo mejor es que lo escuchéis. Si no conocéis a Boris Vian, seguro que os entran ganas de hacerlo. El programa lo hemos amenizado también con su música. Nada en él era mediocre. Escritor, músico de jazz, ingeniero, ... El hombre que vivió mil vidas en tan solo treinta y nueve años.



En nuestro apartado de recomendaciones de libros, continué con los audios robados en el Salón del Cómic de Zaragoza. En esta ocasión Carol de "Tonterías del Rock", nos recomendó, "Un rock & roll en el Ártico" de Mikael Niemi. 



CUENTO
(Música de fondo La mer de Debussy )


La chica pájaro

El sendero que discurría paralelo al río estaba casi por completo cubierto de caracoles. Había llovido durante toda la noche, y ahora se arrastraban en desorden exponiéndose a terminar en una cazuela. Hasta los patos habían subido a verlos. No tardaría mucho en aparecer la gorda del hotel, armada con un número infinito de bolsas (todo lo que pasara de catorce le parecía infinito). Decidió que no le apetecía contemplar el espectáculo de verla agacharse con cara de lujuria. Mucho menos ser espectador de como mostraría, al hacerlo, sus bien alimentadas piernas. Hizo una ligera mueca de asco, porque visualizó, sin pretenderlo, las enormes bragas de algodón blanco que no conseguiría esconder la falda llena de lamparones. Se alejó de allí.

No quería encontrarse con la gorda ni con nadie. Las garzas, más serias que los caracoles, seguían congregadas bajo el puente, en la misma posición que el día anterior. Las saludó al pasar, pero no le contestaron. Sin embargo, los sauces movieron las hojas, alegres de verlo, cuando pasó junto a ellos. Y eso que los interrumpió, (esperaba que no fuera nada importante), en pleno susurrar con los robles. Cuando creyó que ya no había riesgo de tener que socializar, se sentó en un banco. Poco le importaba que estuviera mojado. Quizás le saliera un dedo más con la humedad; un hombre nunca tiene suficientes dedos. Consiguió encontrar un cigarrillo en la escombrera de su sombrero, lo encendió, y se puso a mirar la otra orilla mientras fumaba. Cuando pasara el tiempo necesario para que hubiese algún cambio, iría por allí de nuevo. Ahora todo era tan familiar que se le volvía transparente. Hasta faltaban los reflejos en el agua, incluido el suyo. Los peces ya no le sonreían, sino que lo miraban aburridos. Eso pasaba.

No se le hizo raro ver a la chica pájaro. Bajó casi sin rozar el suelo hasta el agua, en un planeo ligero, pero sin dejarse llevar del todo por la corriente de aire. No volaba mal. Se remangó la falda de colores hasta la cintura, caminó hacia el centro del río y cogió un pez con la mano. Será su desayuno, pensó. Siempre la miraba más y mejor que a cualquiera por culpa de esas ropas de papagayo. No es que le tuviera miedo a la gente, como decían por ahí; lo que pasaba es que todos le parecían estúpidos porque no sabían hablar bien. Sospechaba que la chica pájaro igual sí sabía hablar. No tenía nada que hacer en todo el día, así que pensó en seguirla. Le vendría bien llenar el vacío con algo, aunque fuera un rato de la vida de esa chica. Lo mismo podría tener quince que treinta que cincuenta, pero la llamaba chica. Cuando no volaba, (y no solía volar mucho, más bien se limitaba a levitar sobre el suelo mientras se desplazaba),caminaba con saltitos de picaraza, impulsada por el aletear de colibrí de su melena hecha de plumas de cuervo, así que era fácil no perderla de vista. Se dio cuenta enseguida de que se dirigía al hotel. No le apetecía nada volver por el mismo camino, pero la curiosidad ya se le había agarrado a las piernas y lo llevaba en volandas tras ella. Habría preferido dar un rodeo y así de paso quizás capturar algún libro de los que picoteaban en la calle siete.

El sendero seguía cubierto de caracoles pese a los esfuerzos de la gorda. Culo blanco, pensó. Se quedó petrificado en el sitio cuando la chica pájaro se puso en cuclillas a su lado, le plantó un beso en la mejilla y le cambió el pez por un caracol. Estuvo inmóvil un buen rato, sin poder regresar al modo humano, porque no conseguía procesar que alguien pudiera darle un beso a la gorda y sonreír al mismo tiempo. Poco a poco lo consiguió, aunque le había quedado una esquirla torcida en el gesto. No le gustaba petrificarse, porque luego se quedaba helado. Aún tiritaba cuando salió del parque y cruzó la avenida en dirección a la calle del hotel.

Se sentó dentro de la cafetería, al fondo. La chica se había quedado en la terraza, al sol, rodeada de sus cosas. Siempre iba cargada. Se estaba tomando una taza de chocolate con violines. Él, menos original, se pidió un agua esmaltada con tropezones. El hijo de la gorda estaba todavía dormido, lo cual no le impedía ronronear como un idiota. Casi le tira el agua por encima, pero, aún así, le pagó con uno de sus mejores maullidos. Debió de ser un buen maullido, porque ella miró hacia donde estaba y le dedicó una sonrisa que casi le prende fuego. Tuvo que resoplar trece veces. La chica tenía la mesa llena de sobres. En uno metió una pluma de color turquesa con un poco de tierra blanca. En otro un pétalo de margarita enrollado en un cable pelado. En otro una servilleta del bar con un beso de carmín violeta donde escribió algo. En otro un jirón de nube con una concha para que le diera conversación. Y así hasta el infinito, porque fueron más de catorce veces catorce. Cuando hubo terminado de cerrar todos los sobres, se puso a escribir en la parte de atrás de una hoja de propaganda, que se metió después en el bolsillo. Escribió mucho rato. Cada poco hacia paradas para mirar hacia arriba, o hacia abajo, mientras se daba golpecitos con el lápiz en la barbilla. Su maullido al pagar fue gracioso, de sabor rosa pero de color picardía, con un puntito de acidez irónica en el resto.

Pasó toda la mañana dejando los sobres en los lugares más insospechados: entre libros en la biblioteca, en bolsillos de chaquetas ajenas, medio escondidos en los paraguas de unos grandes almacenes (donde por cierto se dedicó a cambiar los precios de sitio), enganchados en las esquinas de espejos de lavabos públicos, cogidos con pinzas en setos de parques, encima de contenedores de basura, en cestas de la compra en los supermercados, bajo ramas o piedras en bordes de caminos, sujetos con alambres en vallas de jardines, e incluso de adorno en las botas de una zapatería. Se quedaba algunas veces un rato, en modo de revoloteo indiferente, un poco alejada, para ver quien cogía el sobre. Llevaba una libreta cosida en la manga donde escribía sin prisa después de cada hallazgo.

A medio día, se dio cuenta de que ella sabía que la seguía. Le dio vergüenza, pero la curiosidad aún lo llevaba en volandas. Otra sonrisa incendiaria. Una tercera y no podría resistir la tentación de hablarle, aunque algo le decía que no iba a pasar tal cosa. Después de comer, tumbada boca abajo sobre el agua de una fuente, sin llegar a tocarla, escribió un poco más en el reverso de la hoja de propaganda. La volvió a meter en el bolsillo y en un discreto vuelo se plantó al otro lado de la calle en el tiempo que cuesta un parpadeo. Le gustaba verla volar; las ropas le flotaban y podía ver el destello de su piel blanca en los descuidos de los pliegues. Esta vez se dirigió a la estación de tren. No sabía en qué momento ni donde la habría cogido, pero ahora llevaba una maleta de cartón forrada de fotos en blanco y negro. La dejó en un rincón de las taquillas, subió a un tren para sembrar los guardaequipajes con sobres, y bajó antes de que arrancara. Se quedó a esperar suspendida a media altura. Un viejo abrió la maleta. Pareció que la felicidad lo secuestraba. Luego se fue a sentar frente a la vía, sin dejar de mirar hacia las taquillas. La había visto llenar los sobres, pero esa maleta lo intrigaba. ¿Qué habría metido en ella? La chica pájaro se fue tras anotar lo que fuera en la mangolibreta. Ya la volvería a seguir otro día. Cuando el viejo se marchó, después de un rato que le pareció catorce veces catorce veces catorce, abrió la maleta. También a él lo secuestró la felicidad. Y no estaba acostumbrado. Cuando se recuperó, se fue hacia casa. Miró despreocupado el buzón en un acto reflejo. Dentro había una red verde con caracoles y una hoja de propaganda escrita por el reverso. Empezó a leer mientras subía las escaleras: “¿Así que me llamas la chica pájaro?. Me gusta. “


Nos despedimos escuchando "Satin Doll" de Duke Ellington. Y también ¡HAY RETO! ¡Os espero en la próxima jitanjáfora!
¡¡Besiños!!
APOLONIA

lunes, 28 de febrero de 2011

JITANJÁFORA 9: Sinestesia

Domingo, 27 de Febrero de 2011
El NOVENO programa. 
RETO-EL ESCALÓN
SINESTESIA




Nada mejor para combatir el regreso del frío y el viento que unas risas. Y es que la novena jitanjáfora fue divertida. Teníamos una gran variedad de colaboraciones esta vez. Casi se nos fue el tiempo, pero mereció la pena. Y ahora toca pensar en algo genial para no perder la costumbre y celebrar como es debido que el siguiente será el ¡programa número 10!. Cuando empecé dudaba que pudiera ser capaz de hacer más de uno o dos, pero ¡esto engancha!.





En esta ocasión elegí la música de Wayne Shorter para amenizar las diferentes secciones. Con el "The way you look tonight" de Billie Holliday  de fondo os conté que fue un saxofonista y compositor estadounidense de jazz, de los años 50-60. Nos ha dejado unas melodías cuidadosamente concebidas, complejas y extensas. Muchas se han convertido en standares del jazz.




En nuestro apartado de recomendaciones de libros, continué con los audios robados en el Salón del Cómic de Zaragoza. En esta ocasión XCar de malavida, nos recomendó, haciéndonos reir con su consabido gracejo, "Mientras Agonizo" de William Faulkner.

RETO-EL ESCALÓN
Música de fondo:
Footprints de Wayne Shorter.
Witch Hunt de Wayne Shorter

En la jitanjáfora anterior habíamos pedido que nos enviaséis escalones:  una frase o párrafo que nos atrape y nos haga querer seguir leyendo. Algo sorprendente o que despierte el interés. Algo con, quizás, incluso cierto aire de chisme.

Estas fueron las aportaciones:

1. GOE
Uno que mola es el de Alatriste, "no era el hombre más piadoso ni el más honesto, pero era un hombre valiente" que es como empieza el primer libro.

Bueno, se me ocurre que si escribiera sobre tu hermana podría empezar diciendo: "no pasa de 1'53, y aún así es una de las mujeres más grandes que conozco"

2. E. DÉDALOEnvíado al reto PROSOPOPEYA
El engendro decapitado corría en círculos, salpicando de sangre las paredes. En medio del granero,  era incapaz de salir del cerco que describía aquel monstruo en su carrera. ¿Cómo podía hacerlo? Boquiabierto, miraba su cabeza, todavía en mi mano.
Semejante prodigio era demasiado. Incluso para un pollo sin cabeza.
E. Dédalo.

3. SILVIA IBÁÑEZ CAMBRA
Escrito por Silvia Ibáñez Cambra, autora de "El cementerio de los reflejos" 9 semanas entre los más vendidos de Aragón.

"La lluvia me empapaba mientras observaba el teatro ardiendo. No recordaba como había salido de allí ni porqué ardía, pero al ver mis manos llenas de sangre, pensé que debía huir, a pesar de no saber si el incendio era culpa mía o si había hecho algo todavía peor. Ahí empezó mi nueva vida, al subir al tren sin ser capaz de recordar nada de mi vida hasta ese instante"

4. MARÍA JESÚS NAYA-BURBUJA
OLÉ TUS LIBROS, C/MIGUEL SERVET, 13
“Vine al mundo un día de octubre, mientras mi padre corría maldiciendo bajo una gran tormenta, en busca de Juana la partera.
Cuando llegaron junto a mi madre, Juana apartó la sábana para examinarme y dijo santiguándose: "Virgen, Virgen, esto no es normal".

5. ALEJANDRO CASTRO
Abrí la puerta del Club. Una densa atmósfera de humo impregnaba el ambiente, caldeado por el sonido de la banda de blues que anunciaba el desgastado cartel de la entrada. Los chicos se estaban dejando la piel sobre el escenario, tenían actitud, y sabían hacerlo bien. Varios focos rojos colgaban del techo, y desprendían una tenue luz escarlata. La luz me recordó que se acercaba el momento de acabar con aquel asunto de la manera más sangrienta posible. No había elección. “La Voz” había sido muy clara al respecto: “Muchacho” -me dijo- “Sabes que él terminará siendo mejor que tú… Tiene estilo, y conoce las escalas… ¿Y tú no querrías eso, verdad? ¿No es así, muchacho?”

Saqué mi cartera, pedí un bourbon doble con hielo. Pagué. Miré el escote de la camarera. Un segundo, tal vez dos... Guardé la cartera, encendí un cigarrillo. Sonreí. Entonces, comencé a recordar la primera vez que “La Voz” vino a mí, tras aquel concierto con los “Cuervos Negros” en Nueva Orleans… “¡Buenos tiempos, maldita sea!” Dije entre dientes, mientras aspiraba la vida de mi víctima de nicotina… Luego tocaría aspirar la de otros.

6. DANI GARCÍA NIETOImaginad la más cruel de las batallas, el fuego, los cañonazos, los llantos. Imaginad un millón de muertos. Ahora imaginad que vuelven, hambrientos de cerebros. Ahora que me encuentro al final de mi vida, y con más de cien batallas a mis espaldas, me dispongo a relatar la más extraña, la más increíble y peligrosa de todas mis aventuras: el asedio a la ciudad de Zaragoza en 1808 por un ejército hediondo de cadáveres vivientes.

7. ROBIN JUD"Tiré y tiré del hilo que salía de mi almohada y,... ¡zas!, de repente, me
encontré sentado en tu mecedora”

8. SANTIAGO BLASCOMuchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.
Cuando empecé a recobrar el conocimiento tuve miedo de que toda aquella sangre fuera mía. Momentos después lo hubiera deseado.

9. V. MONAHAN
"Cristales blandos y agujas romas, abre la puerta, mete la cabeza y asoma."

"¡Esas Tetas! Paco, me pasas la sal por favor." (diálogo entre dos hombres).

10. BOLBORETA FUNKI
Me han tocado las alitas. Mis alitas no se tocan.

11. CHEFOYo quiero beber de tu ataud.

12. XCAR MALAVIDA
De repente,  me despierto en medio de una playa en la que nunca había estado, disfrazado de pollo y esposado a un enano torero. ¿Es pronto para tomar una cerveza?

SINESTESIA

La sinestesia, del griego συν, 'junto', y αισθησία, 'sensación', es la mezcla de varios sentidos. Por ejemplo, oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada. La sinestesia es un efecto común de algunas drogas psicodélicas, pero no nos vamos a meter en ese tema.

En jitanjáfora nos centraremos en la sinestesia como figura retórica.
La definición que da el diccionario es la siguiente:
Tropo que consiste en enlazar dos imágenes o sensaciones percibidas por distintos órganos sensoriales. Por ej. "... y tenía un olor ácido, como a yodo y a limones." (Industrias y andanzas de Alfanhuí. Rafael Sánchez Ferlosio, Roma, 1927). / Utilización de un adjetivo concreto acompañando un sustantivo abstracto, como "verde esperanza".

En la literatura, además de la mezcla de sensaciones auditivas, visuales, gustativas, olfativas y táctiles, asocia elementos procedentes de los sentidos físicos con sensaciones internas (sentimientos). Se le vincula con la enálage –figura gramatical consistente en cambiar las partes de la oración– y con la metáfora, por lo que a veces recibe el nombre de metáfora sinestésica.

Hay precedentes del uso de este tropo ya en la literatura clásica, como por ejemplo Virgilio. En España fue utilizada por los escritores barrocos. Pero fueron los poetas franceses quienes la pusieron de moda en la lírica, especialmente durante el simbolismo. Por ejemplo, Rimbaud creó un soneto dedicado a las vocales, adjudicando a cada una de ellas un color distintivo, y Rubén Darío hablaba de sonoro marfil o de dulces azules. Esto serían sinestesias de primer grado, ya que son impresiones de dos sentidos corporales diferentes; cuando se asocia la impresión de un sentido del cuerpo no a otra impresión de un sentido diferente, sino a una emoción, un objeto o una idea, hablamos de sinestesia de segundo grado. Por ejemplo: agria melancolía.

¿Sabéis cual es el escritor que la empleó con mayor asiduidad y perfección?. Una pista. Español. Antes de los poetas del 27.
Juan Ramón Jiménez
Es de oro el silencio. La tarde es de cristales azules. JRJ, Hora inmensa
En el cénit azul, una caricia rosa!   JRJ, Elegías lamentables
Por el verdor teñido de melodiosos oros;  JRJ, Elegías lamentables

La sinestesia se utiliza para puede utilizarse para enfatizar una escena, para amplificar las sensaciones de un personaje o incluso para aportar continuidad o discontinuidad al relato.
A mí, por lo que me gusta especialmente este recurso, es porque las asociaciones sinestésicas favorecen la memorización de conceptos abstractos, ya que nos ayudan a vincularlos con realidades sensibles.
Personajes como Charles Baudelaire, Nikolai Rimsky-Korsakov, Vladimir Nabokov, Marcel Proust, Bob Hardy, Alexander Scriabin y Olivier Messiaen, Axel Lovengreen, Justin Chancellor entre otros, poseían esta facultad.

Otro ejemplo:
(El otoño. Luis Cernuda) que fue uno de los poetas más destacados de la generación del 27.
"La atmósfera del verano, densa hasta entonces, se aligeraba y adquiría una acuidad a través de la cual los sonidos eran casi dolorosos, punzando la carne como la espina de una flor. De las hojas mojadas, de la tierra húmeda, brotaba entonces un aroma delicioso, y el agua de la lluvia recogida en el hueco de tu mano tenía el sabor de aquel aroma, ..." ----(El otoño. Luis Cernuda)

CUENTO
(Música de fondo Infant eyes de Wayne Shorter)


El pan de cada día


Foto obtenida de portafolioblog

Desde que soy cartero conozco mucho mejor a mi ex mujer.

Cuando concluye la jornada laboral, el día no ha hecho más que empezar para ella. Termina sus rutinas de trabajo sin prisas ni agobios, con una sonrisa de satisfacción, porque ahora el tiempo será todo suyo. Segura de sí misma se dirigirá hacia casa, animándose a disfrutar del paseo. Le encanta que el eco de sus tacones se escuche por las calles del casco viejo; por eso los hace chocar con fuerza contra los adoquines.

El vaivén de sus caderas, insinuantes a través de la ajustada falda, unido a la voz de sus pies enfundados en medias de seda y zapatos a lo años 60, harán que más de uno se gire a mirarla.

Los tenderos se acercarán a los ventanales en busca de sus sugerentes saludos. De la pastelería saldrá la ronca risa del pastelero, mezclada con el dulce olor a caramelo y chocolate, a la vainilla de la galleta casera, a la canela de la leche merengada. Cuando sacuda su melena ante la puerta, todos los hornos se pondrán a funcionar a un tiempo; la masa del bizcocho se esponjará en una sinfonía de mantequilla y frutas. Un beso de miel será lanzado hacia el interior, y un guiño insinuado hará de trampolín al deseo.

Siempre ha llamado la atención por su imagen trasnochada y glamurosa. Siempre perfecta. Siempre con los labios pintados de rojo. Siempre mirando al frente.

Su alegría es el pan de cada día para el chico de la frutería. El perfume de su pelo hace que la vida tenga sentido todavía para el vendedor del kiosco. Ella, que no es ajena a nada de esto, les regala cada tarde su paseo; se deleita en saborear el placer que le produce su admiración.

Cuando llegue a casa tendrá todavía la sonrisa fresca. Se desnudará despacio frente al espejo, quitándose primero la falda. La gusta ver sus piernas enfundadas en esas medias. Medias de seda de línea perfecta, de costura alineada con sus curvas, hasta medio muslo, ni más ni menos. 

Saboreará el contraste de la negra seda con el blanco inmaculado de su piel, ni siquiera por el sol profanada. Se admirará unos instantes en ropa interior, bajará de sus tacones, soltará el liguero y se quitará las medias como si estuviese en una sesión de fotografía para Elvgren.

Baño perfumado con olor a violetas amenizado con vino blanco y chocolate negro. El ritual de la belleza sin prisas. Su parte favorita es abrir el cajón de arriba, siempre en perfecto orden, repleto de medias negras de seda, envuelta en un albornoz blanco, descalza, mientras tararea un blues. Sonará  el timbre, justo a esa hora de penumbra que precede a la noche cerrada. Ella estará perfecta. Perfecta para que ahora, después de haber seducido a media ciudad, la seduzcan a ella.

Mañana, con las cartas al hombro, volveré a seguirla. Mientras estuvimos casados no supe verla. Nunca me fijé en sus medias de seda negra.


Nos despedimos escuchando "Satin Doll" de Duke Ellington .

¡¡Besiños!!
APOLONIA

martes, 22 de febrero de 2011

RETO: EL ESCALÓN

En "JITANJÁFORA 8" planteé un reto: CREAR UN ESCALÓN.

RETO: El escalón
Óscar Sipán dice que todo cuento debe comenzar con un escalón. Con algo impactante. Con una frase que nos atrape y nos haga querer seguir leyendo. Algo sorprendente o que despierte el interés. Algo con, quizás, incluso cierto aire de chisme.
John Cheveer, en una entrevista para “The Paris Review” dijo que un comienzo para un cuento en el que pensaba muy a menudo era: “El primer día que robé en Tiffany’s estaba lloviendo.”

Propongo que nos mandéis algún escalón que se os ocurra


Foto de Jeezny vía Flickr







Venga, animaos a participar. Todo vale. Dejad volar la imaginación. Ya sabéis que leeré todos los textos en antena. Tenéis de tiempo para enviarlos hasta el  sábado 26 de Febrero. ¡No más de 50 palabras!, para que haya espacio para todos.

Leeré lo que me enviéis en el programa del 27 de Febrero.


¿Qué cómo me los podéis hacer llegar?
Los podéis dejar aquí en forma de comentario, o mandando un mensaje, ya sea a través del facebook (para quienes seáis mis amiguitos), o a través del correo electrónico a cualquiera de las direcciones siguientes, indicando en el asunto "Colaboración Jitanjáfora: prosopopeya":


esencialsiempre@gmail.com
laenredadera@nodo50.org


También podéis dejarlo en la página web de "La enredadera". Tenéis el enlace aquí al ladito, pinchad encima y ya está.


Besiños!!
APOLONIA

JITANJÁFORA 8: Cuentos y cuentistas

Domingo, 13 de Febrero de 2011
El OCTAVO programa. 
CUENTOS Y CUENTISTAS




No me puedo creer que ya lleve ocho programas. Esta vez, al terminar, recibí un consejo que me parece bueno, y que voy a seguir. Y es ¡no ser tan seria! Jajajajajajajajajajajaja
Seguro que Nacho y Pati me ayudan a conseguirlo.





Para no variar, (y para qué variar algo que de momento me sigue gustando y no me cansa) comenzamos con la maravillosa voz de Billie Holiday de fondo. Y repetimos con Debussy, piezas diferentes, pero es que me encanta mostraros las cosas que me emocionan.

En nuestro apartado de recomendaciones de libros, empecé con los audios robados en el Salón del Cómic de Zaragoza. Y el primero ha sido el de Daniel García Nieto, que nos recomendó a Robert E. Howard

Esta vez no hubo colaboraciones, porque no había reto pendiente, pero sí que planteamos uno para el siguiente programa. Pero eso lo dejo para el final.

Caricatura de Borges por Carilho



Tuvimos cuentos y cuentistas con Sirenas de Debussy acunándonos de fondo. Como no se puede hablar de todos ellos en tan poco tiempo, tras introducir el concepto de cuento literario, elegí a Borges. Escuchamos su voz. Maravillosa. Y lo conocimos algo mejor al ritmo de La Mer de Debussy.







Esta vez el  CUENTO  fue cortito: "TRES GOLPES" :
(Música de fondo "Clair de lune" de Debussy)


TRES GOLPES
La calma reinaba en la casa. El sol del mediodía entraba por la ventana de la cocina, dando de lleno en la caja de cartón apoyada en el alféizar que hacía de casa, por el momento, para los tres polluelos. Estaban apretados uno contra otro, delante de una botella pequeña de plástico, llena con agua caliente para hacerles de estufa, que ocupaba casi todo el espacio. Todavía tenían los ojos cerrados. Su piar, aunque continuo, sonaba débil. En una esquina estaba la madre. En silencio amamantaba al bebé que llevaba en brazos, apostada en el camino de la luz, buscando el calor, al ritmo acompasado y lento de la mecedora. Observaba con ternura al hijo mayor, que con las negras hebras de pelo cayendo sobre los ojos, de puntillas para llegar a ver, paseaba los dedos con delicadeza por el plumón de los polluelos. La madre terminó de alimentar al pequeño, se recompuso la ropa y salió susurrándole una nana en busca de la cuna. Todo estaba en silencio, lo que ayudó a que se durmiera enseguida. Mientras lo arropaba, escuchó uno, dos, tres golpes sordos. Tres fuertes golpes que no sabía reconocer, pero que venían de la cocina. Asustada salió a comprobar qué podía haber sido. Quizás su hijo se había hecho daño. Pero no, eso lo habría sentido dentro. Mientras caminaba por el pasillo sintió una corriente fría de aire, lo que le hizo apretar el paso. Se detuvo en la puerta sin poder contener su asombro. La ventana estaba abierta de par en par. El niño, subido en una silla, estaba de pie mirando hacia fuera. Al percatarse de su presencia se giró hacia ella, aún con la botella en la mano, ensangrentada y cubierta de plumas. Sonreía tranquilo. Despacio bajó de la silla, se acercó a su madre, que seguía inmóvil mirándolo como si no lo reconociera, la cogió de la mano y le dijo: “Ya está mami. Ahora ya no nos quitan más, ni a mí ni a mi hermanito, ni el calor ni el aire.”


Nos despedimos escuchando "Satin Doll" de Duke Ellington y planteando el RETO.
RETO: El escalón.
Óscar Sipán dice que todo cuento debe comenzar con un escalón. Con algo impactante. Con una frase que nos atrape y nos haga querer seguir leyendo. Algo sorprendente o que despierte el interés. Algo con, quizás, incluso cierto aire de chisme.
John Cheveer, en una entrevista para “The Paris Review” dijo que un comienzo para un cuento en el que pensaba muy a menudo era: “El primer día que robé en Tiffany’s estaba lloviendo.” Propongo que nuestros colaboradores nos envíen algún escalón que se les ocurra.



¡Espero vuestros escalones!

¡¡Besiños!!
APOLONIA

lunes, 31 de enero de 2011

JITANJÁFORA 7: Jitanjáforas irónicas

Domingo, 30 de Enero de 2011
El SÉPTIMO programa. 
JITANJÁFORA IRÓNICA


Ya van siete, siete van. El número de las brujas. Noche fría donde las haya, pero desde la enredadera nos propusimos acompañaros con nuestras voces para que no lo fuese tanto.

Tras la ya consagrada sintonía de la sección, con la maravillosa voz de Billie Holiday de fondo, tuvimos en nuestro apartado de recomendaciones de libros, a Nacho Escuín y Almudena Vidorreta de la editorial Eclipsados:
          Nacho Escuín nos recomendó "CALDERILLA" de Raúl García
         Almudena Vidorreta nos habló de la REVISTA ECLIPSE donde todos vosotros podéis participar, sin más que envíar un mail a revistaeclipse@hotmail.com.

Muchos estabáis esperando este programa, pues en él teníamos algunas colaboraciones para el reto planteado de la PROSOPOPEYA. Esto fue lo que nuestros amigos compartieron con nosotros mientras escuchábamos "My favourite Things" versionada por John Coltrane:

ANÓNIMO
sentí como la niebla me andaba por la piel e iba sembrando semillas de rocío a voleo y me calmaba tu voz de sol que me había dejado ardiente y sonrosado

DANI GARCÍA NIETO
La sirena despertó de su letargo bramando en sueños como un mulo apaleado. Una segunda replicó desde la espesura y otras se unieron al diálogo. En un minuto la charla se tornó insoportable.

-“Son Los Morlocks”-dijo la muchacha- .”Vienen a por nosotros”•

SANTIAGO BLASCO-INDALECIO

Hola, mírame, hola. Me canso de saltar a tu alrededor. Ahora estoy tumbada boca arriba, dame unas palmadas en la tripera, aunque sea con el pie. ¡Hazme caso! .Estoy aquí venga a hacer payasadas, mi dignidad tirada literalmente por el suelo y tu ni caso. ¿quieres dejar de mirar al infinito?. No te voy a morder porque eso se os da mejor a las personas, pero si pudiera hablar te pondría de vuelta y media, desustanciao.

JUANFER BRIONES-ARTLAND
El trabajo se alargó hasta entrada la noche. Una noche que se deslizaba
agónica por sobre nosotros, inundándonos, empujándonos, llevándonos mas
allá.

ALEJANDRO CASTRO SAURAS
"Las cuerdas vocales de aquella guitarra se olvidaron de llorar. Cuando recordaron la sensación de las lágrimas recorriendo su férreo corazón, no supieron contenerse. Se oxidaron, quedaron afónicas para siempre… (Cuidado, demasiado R&R, puede matar el alma)".

REBEKA ARAKNÉ-LADYSADE
Esta es la historia de alguien que nunca dejó de soñar. Alguien que encontró en las montañas esas confidentes que nunca halló en ojos ajenos. Alguien que supo sonreír a las piedras, y que recibió el abrazo de las hojas secas. Una historia demasiado corta para contarla y demasiado larga para olvidarla.


En la tercera parte del programa hablamos un poco de la literatura irónica. Lo que es. Algún ejemplo. Su poder. El Castro nos recomendó la música para amenizar: "Ironic" de Alanis Morissete.




Os dejo con el CUENTO "LA OBRA MAESTRA" , ligeramente irónico:
(Música de fondo "Arabesque" de Debussy)


LA OBRA MAESTRA
Miro el libro que hay en el escaparate sin poder creer lo que veo. Sin poder creer que lo haya escrito mi ex mujer. De todas formas no se le escapa a la vista ni a la inteligencia que es un aborto, un insulto a la literatura. Ella jamás ha entendido el significado de esa palabra. Decía que quería escribir, pero sólo porque pretendía imitarme. Hasta se apuntó a cursos y participó en algún concurso, ganando algún premio de poca monta para profanos. Nunca comprendió que yo estaba por encima de todo eso.

La conocí demasiado joven. Ya entonces, siendo un adolescente imberbe, yo tenía muy claro que quería escribir. Así que procuraba vivirlo todo con la mayor intensidad posible, pues no se puede ser un buen escritor sin haber primero experimentado las cosas. No sé como no me dí cuenta antes de su falta de apoyo. No entendió mis sueños nunca, y trató de anularlos a base de sepultarlos en rutinas y obligaciones. Incluso fue ella la que me forzó a buscar trabajo para comprar un piso cuando se quedó embarazada. Ahora entiendo que me tenía envidia. Por eso ahora se ha propuesto humillarme con su supuesto libro. Es tan sólo otra forma más de intentar ser un obstáculo en mi camino. Pero con esto no consigue sino hacerme sonreír irónicamente. Mil escritos suyos no podrían hacer sombra al más simple pensamiento mío.

Un “estorbo” le dijo al juez que era. Ella sí que era un estorbo. Por su culpa pasaba los días sin poder escribir nada. Por su culpa todos aquellos años fueron perdidos, y no pude cumplir mi sueño de publicar. Qué si haz esto, qué si haz lo otro. Qué si yo también necesito mi espacio. Qué si tú no eres el único que tiene inquietudes. Todo eran inconvenientes. Mi presencia en la casa estoy seguro de que era vista como una especie de tortura. De forma que cuando me dijo que quería el divorcio me pareció una idea estupenda. Así tendría más tiempo. Así podría por fin centrarme en mis procesos creativos sin la perturbación del sonido de la aspiradora o las quejas de esa voz chillona cuando regresaba del trabajo y me encontraba inmerso en la planificación de mi novela.  Nunca entendió que necesitaba del espacio y del silencio. Puso mala cara cuando me despidieron. Sin embargo era una oportunidad de oro. ¿Cómo es que no lo entendía? Terminaba demasiado tarde de trabajar, y demasiado cansado, como para ponerme a escribir al llegar a casa. Aprovecharía el paro para materializar por fin esa obra maestra que llevaba en la cabeza.  Lo malo es que no contaba con los ruidos de los vecinos. Salía a pasear para airear la cabeza. Pasaba gran parte del día en la calle, pues necesitaba documentarme y observar sitios que utilizar de fondo para la acción. Cuando volvía a toda prisa porque se me había ocurrido la escena perfecta, ella regresaba al poco tiempo, me miraba con la cara ajada de mala leche, y a mala leche se ponía a hacer sus quehaceres, molestándome todo lo que podía, a base de rezongar, de renegar, de mover las cosas con brusquedad, de arrastrar los muebles por el suelo, llamándome vago y parásito a gritos. ¡Así era imposible concentrarse!.

Me marché a vivir a la cabaña que tenía en el pueblo, dejando que se quedara con el piso, con el coche y todo lo demás. ¿Qué más quería? A mí me sobraba con tener espacio para componer frases, inventar diálogos, crear personajes, confeccionar situaciones. El frío me atenazaba las manos por las mañanas, así que, aunque mi mejor momento es el amanecer, me quedaba en la cama para reordenar los capítulos que imaginaba mientras observaba a la gente con un vino en el bar por las noches. Es tarea indispensable observar a la gente, analizar sus gestos en las distintas situaciones de la vida, para que luego los personajes de ficción sean reales a ojos del lector. Me faltaba tiempo por culpa de tener que cuidar el huerto para poder comer. Si hubiese podido contratar a alguien que me arreglara la casa y guisara, entonces todo habría sido distinto. Sin embargo, a pesar de los contratiempos, era optimista; estaba seguro de que al día siguiente, cuando me sentara ante el papel, no vendría ningún pájaro a estorbar con su canto.

Parezco un pasmarote aquí delante del escaparate. Pero es que no puedo creer lo que veo. No puedo creer su torpe forma de venganza. Desde luego no pienso leerlo. Seguro que está lleno de filosofadas de perogrullo y frases empalagosas de serie romántica para mujeres vacías. Mejor me voy al asilo, porque ahora sí, ahora en la residencia he encontrado el lugar perfecto para escribir. ¡Y se va a enterar! Se enterarán todos lo que no han creído en mí. ¡Sobre todo ella! ¡Ahora se va a arrepentir! Porque lo que tengo en la cabeza es una auténtica obra maestra.

Nos despedimos escuchando "Satin Doll" de Duke Ellington.

¡¡Besiños!!
APOLONIA