Nunca se olvida el arte de tejer mundos en las estrellas,
de tener la luna dentro de la cabeza...
y en mi cabecita siempre hay luna llena...

lunes, 28 de marzo de 2011

JITANJÁFORA 10: BORIS VIAN

Domingo, 27 de MARZO de 2011
El DÉCIMO programa. 
BORIS VIAN



Lo mejor es que lo escuchéis. Si no conocéis a Boris Vian, seguro que os entran ganas de hacerlo. El programa lo hemos amenizado también con su música. Nada en él era mediocre. Escritor, músico de jazz, ingeniero, ... El hombre que vivió mil vidas en tan solo treinta y nueve años.



En nuestro apartado de recomendaciones de libros, continué con los audios robados en el Salón del Cómic de Zaragoza. En esta ocasión Carol de "Tonterías del Rock", nos recomendó, "Un rock & roll en el Ártico" de Mikael Niemi. 



CUENTO
(Música de fondo La mer de Debussy )


La chica pájaro

El sendero que discurría paralelo al río estaba casi por completo cubierto de caracoles. Había llovido durante toda la noche, y ahora se arrastraban en desorden exponiéndose a terminar en una cazuela. Hasta los patos habían subido a verlos. No tardaría mucho en aparecer la gorda del hotel, armada con un número infinito de bolsas (todo lo que pasara de catorce le parecía infinito). Decidió que no le apetecía contemplar el espectáculo de verla agacharse con cara de lujuria. Mucho menos ser espectador de como mostraría, al hacerlo, sus bien alimentadas piernas. Hizo una ligera mueca de asco, porque visualizó, sin pretenderlo, las enormes bragas de algodón blanco que no conseguiría esconder la falda llena de lamparones. Se alejó de allí.

No quería encontrarse con la gorda ni con nadie. Las garzas, más serias que los caracoles, seguían congregadas bajo el puente, en la misma posición que el día anterior. Las saludó al pasar, pero no le contestaron. Sin embargo, los sauces movieron las hojas, alegres de verlo, cuando pasó junto a ellos. Y eso que los interrumpió, (esperaba que no fuera nada importante), en pleno susurrar con los robles. Cuando creyó que ya no había riesgo de tener que socializar, se sentó en un banco. Poco le importaba que estuviera mojado. Quizás le saliera un dedo más con la humedad; un hombre nunca tiene suficientes dedos. Consiguió encontrar un cigarrillo en la escombrera de su sombrero, lo encendió, y se puso a mirar la otra orilla mientras fumaba. Cuando pasara el tiempo necesario para que hubiese algún cambio, iría por allí de nuevo. Ahora todo era tan familiar que se le volvía transparente. Hasta faltaban los reflejos en el agua, incluido el suyo. Los peces ya no le sonreían, sino que lo miraban aburridos. Eso pasaba.

No se le hizo raro ver a la chica pájaro. Bajó casi sin rozar el suelo hasta el agua, en un planeo ligero, pero sin dejarse llevar del todo por la corriente de aire. No volaba mal. Se remangó la falda de colores hasta la cintura, caminó hacia el centro del río y cogió un pez con la mano. Será su desayuno, pensó. Siempre la miraba más y mejor que a cualquiera por culpa de esas ropas de papagayo. No es que le tuviera miedo a la gente, como decían por ahí; lo que pasaba es que todos le parecían estúpidos porque no sabían hablar bien. Sospechaba que la chica pájaro igual sí sabía hablar. No tenía nada que hacer en todo el día, así que pensó en seguirla. Le vendría bien llenar el vacío con algo, aunque fuera un rato de la vida de esa chica. Lo mismo podría tener quince que treinta que cincuenta, pero la llamaba chica. Cuando no volaba, (y no solía volar mucho, más bien se limitaba a levitar sobre el suelo mientras se desplazaba),caminaba con saltitos de picaraza, impulsada por el aletear de colibrí de su melena hecha de plumas de cuervo, así que era fácil no perderla de vista. Se dio cuenta enseguida de que se dirigía al hotel. No le apetecía nada volver por el mismo camino, pero la curiosidad ya se le había agarrado a las piernas y lo llevaba en volandas tras ella. Habría preferido dar un rodeo y así de paso quizás capturar algún libro de los que picoteaban en la calle siete.

El sendero seguía cubierto de caracoles pese a los esfuerzos de la gorda. Culo blanco, pensó. Se quedó petrificado en el sitio cuando la chica pájaro se puso en cuclillas a su lado, le plantó un beso en la mejilla y le cambió el pez por un caracol. Estuvo inmóvil un buen rato, sin poder regresar al modo humano, porque no conseguía procesar que alguien pudiera darle un beso a la gorda y sonreír al mismo tiempo. Poco a poco lo consiguió, aunque le había quedado una esquirla torcida en el gesto. No le gustaba petrificarse, porque luego se quedaba helado. Aún tiritaba cuando salió del parque y cruzó la avenida en dirección a la calle del hotel.

Se sentó dentro de la cafetería, al fondo. La chica se había quedado en la terraza, al sol, rodeada de sus cosas. Siempre iba cargada. Se estaba tomando una taza de chocolate con violines. Él, menos original, se pidió un agua esmaltada con tropezones. El hijo de la gorda estaba todavía dormido, lo cual no le impedía ronronear como un idiota. Casi le tira el agua por encima, pero, aún así, le pagó con uno de sus mejores maullidos. Debió de ser un buen maullido, porque ella miró hacia donde estaba y le dedicó una sonrisa que casi le prende fuego. Tuvo que resoplar trece veces. La chica tenía la mesa llena de sobres. En uno metió una pluma de color turquesa con un poco de tierra blanca. En otro un pétalo de margarita enrollado en un cable pelado. En otro una servilleta del bar con un beso de carmín violeta donde escribió algo. En otro un jirón de nube con una concha para que le diera conversación. Y así hasta el infinito, porque fueron más de catorce veces catorce. Cuando hubo terminado de cerrar todos los sobres, se puso a escribir en la parte de atrás de una hoja de propaganda, que se metió después en el bolsillo. Escribió mucho rato. Cada poco hacia paradas para mirar hacia arriba, o hacia abajo, mientras se daba golpecitos con el lápiz en la barbilla. Su maullido al pagar fue gracioso, de sabor rosa pero de color picardía, con un puntito de acidez irónica en el resto.

Pasó toda la mañana dejando los sobres en los lugares más insospechados: entre libros en la biblioteca, en bolsillos de chaquetas ajenas, medio escondidos en los paraguas de unos grandes almacenes (donde por cierto se dedicó a cambiar los precios de sitio), enganchados en las esquinas de espejos de lavabos públicos, cogidos con pinzas en setos de parques, encima de contenedores de basura, en cestas de la compra en los supermercados, bajo ramas o piedras en bordes de caminos, sujetos con alambres en vallas de jardines, e incluso de adorno en las botas de una zapatería. Se quedaba algunas veces un rato, en modo de revoloteo indiferente, un poco alejada, para ver quien cogía el sobre. Llevaba una libreta cosida en la manga donde escribía sin prisa después de cada hallazgo.

A medio día, se dio cuenta de que ella sabía que la seguía. Le dio vergüenza, pero la curiosidad aún lo llevaba en volandas. Otra sonrisa incendiaria. Una tercera y no podría resistir la tentación de hablarle, aunque algo le decía que no iba a pasar tal cosa. Después de comer, tumbada boca abajo sobre el agua de una fuente, sin llegar a tocarla, escribió un poco más en el reverso de la hoja de propaganda. La volvió a meter en el bolsillo y en un discreto vuelo se plantó al otro lado de la calle en el tiempo que cuesta un parpadeo. Le gustaba verla volar; las ropas le flotaban y podía ver el destello de su piel blanca en los descuidos de los pliegues. Esta vez se dirigió a la estación de tren. No sabía en qué momento ni donde la habría cogido, pero ahora llevaba una maleta de cartón forrada de fotos en blanco y negro. La dejó en un rincón de las taquillas, subió a un tren para sembrar los guardaequipajes con sobres, y bajó antes de que arrancara. Se quedó a esperar suspendida a media altura. Un viejo abrió la maleta. Pareció que la felicidad lo secuestraba. Luego se fue a sentar frente a la vía, sin dejar de mirar hacia las taquillas. La había visto llenar los sobres, pero esa maleta lo intrigaba. ¿Qué habría metido en ella? La chica pájaro se fue tras anotar lo que fuera en la mangolibreta. Ya la volvería a seguir otro día. Cuando el viejo se marchó, después de un rato que le pareció catorce veces catorce veces catorce, abrió la maleta. También a él lo secuestró la felicidad. Y no estaba acostumbrado. Cuando se recuperó, se fue hacia casa. Miró despreocupado el buzón en un acto reflejo. Dentro había una red verde con caracoles y una hoja de propaganda escrita por el reverso. Empezó a leer mientras subía las escaleras: “¿Así que me llamas la chica pájaro?. Me gusta. “


Nos despedimos escuchando "Satin Doll" de Duke Ellington. Y también ¡HAY RETO! ¡Os espero en la próxima jitanjáfora!
¡¡Besiños!!
APOLONIA

lunes, 28 de febrero de 2011

JITANJÁFORA 9: Sinestesia

Domingo, 27 de Febrero de 2011
El NOVENO programa. 
RETO-EL ESCALÓN
SINESTESIA




Nada mejor para combatir el regreso del frío y el viento que unas risas. Y es que la novena jitanjáfora fue divertida. Teníamos una gran variedad de colaboraciones esta vez. Casi se nos fue el tiempo, pero mereció la pena. Y ahora toca pensar en algo genial para no perder la costumbre y celebrar como es debido que el siguiente será el ¡programa número 10!. Cuando empecé dudaba que pudiera ser capaz de hacer más de uno o dos, pero ¡esto engancha!.





En esta ocasión elegí la música de Wayne Shorter para amenizar las diferentes secciones. Con el "The way you look tonight" de Billie Holliday  de fondo os conté que fue un saxofonista y compositor estadounidense de jazz, de los años 50-60. Nos ha dejado unas melodías cuidadosamente concebidas, complejas y extensas. Muchas se han convertido en standares del jazz.




En nuestro apartado de recomendaciones de libros, continué con los audios robados en el Salón del Cómic de Zaragoza. En esta ocasión XCar de malavida, nos recomendó, haciéndonos reir con su consabido gracejo, "Mientras Agonizo" de William Faulkner.

RETO-EL ESCALÓN
Música de fondo:
Footprints de Wayne Shorter.
Witch Hunt de Wayne Shorter

En la jitanjáfora anterior habíamos pedido que nos enviaséis escalones:  una frase o párrafo que nos atrape y nos haga querer seguir leyendo. Algo sorprendente o que despierte el interés. Algo con, quizás, incluso cierto aire de chisme.

Estas fueron las aportaciones:

1. GOE
Uno que mola es el de Alatriste, "no era el hombre más piadoso ni el más honesto, pero era un hombre valiente" que es como empieza el primer libro.

Bueno, se me ocurre que si escribiera sobre tu hermana podría empezar diciendo: "no pasa de 1'53, y aún así es una de las mujeres más grandes que conozco"

2. E. DÉDALOEnvíado al reto PROSOPOPEYA
El engendro decapitado corría en círculos, salpicando de sangre las paredes. En medio del granero,  era incapaz de salir del cerco que describía aquel monstruo en su carrera. ¿Cómo podía hacerlo? Boquiabierto, miraba su cabeza, todavía en mi mano.
Semejante prodigio era demasiado. Incluso para un pollo sin cabeza.
E. Dédalo.

3. SILVIA IBÁÑEZ CAMBRA
Escrito por Silvia Ibáñez Cambra, autora de "El cementerio de los reflejos" 9 semanas entre los más vendidos de Aragón.

"La lluvia me empapaba mientras observaba el teatro ardiendo. No recordaba como había salido de allí ni porqué ardía, pero al ver mis manos llenas de sangre, pensé que debía huir, a pesar de no saber si el incendio era culpa mía o si había hecho algo todavía peor. Ahí empezó mi nueva vida, al subir al tren sin ser capaz de recordar nada de mi vida hasta ese instante"

4. MARÍA JESÚS NAYA-BURBUJA
OLÉ TUS LIBROS, C/MIGUEL SERVET, 13
“Vine al mundo un día de octubre, mientras mi padre corría maldiciendo bajo una gran tormenta, en busca de Juana la partera.
Cuando llegaron junto a mi madre, Juana apartó la sábana para examinarme y dijo santiguándose: "Virgen, Virgen, esto no es normal".

5. ALEJANDRO CASTRO
Abrí la puerta del Club. Una densa atmósfera de humo impregnaba el ambiente, caldeado por el sonido de la banda de blues que anunciaba el desgastado cartel de la entrada. Los chicos se estaban dejando la piel sobre el escenario, tenían actitud, y sabían hacerlo bien. Varios focos rojos colgaban del techo, y desprendían una tenue luz escarlata. La luz me recordó que se acercaba el momento de acabar con aquel asunto de la manera más sangrienta posible. No había elección. “La Voz” había sido muy clara al respecto: “Muchacho” -me dijo- “Sabes que él terminará siendo mejor que tú… Tiene estilo, y conoce las escalas… ¿Y tú no querrías eso, verdad? ¿No es así, muchacho?”

Saqué mi cartera, pedí un bourbon doble con hielo. Pagué. Miré el escote de la camarera. Un segundo, tal vez dos... Guardé la cartera, encendí un cigarrillo. Sonreí. Entonces, comencé a recordar la primera vez que “La Voz” vino a mí, tras aquel concierto con los “Cuervos Negros” en Nueva Orleans… “¡Buenos tiempos, maldita sea!” Dije entre dientes, mientras aspiraba la vida de mi víctima de nicotina… Luego tocaría aspirar la de otros.

6. DANI GARCÍA NIETOImaginad la más cruel de las batallas, el fuego, los cañonazos, los llantos. Imaginad un millón de muertos. Ahora imaginad que vuelven, hambrientos de cerebros. Ahora que me encuentro al final de mi vida, y con más de cien batallas a mis espaldas, me dispongo a relatar la más extraña, la más increíble y peligrosa de todas mis aventuras: el asedio a la ciudad de Zaragoza en 1808 por un ejército hediondo de cadáveres vivientes.

7. ROBIN JUD"Tiré y tiré del hilo que salía de mi almohada y,... ¡zas!, de repente, me
encontré sentado en tu mecedora”

8. SANTIAGO BLASCOMuchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.
Cuando empecé a recobrar el conocimiento tuve miedo de que toda aquella sangre fuera mía. Momentos después lo hubiera deseado.

9. V. MONAHAN
"Cristales blandos y agujas romas, abre la puerta, mete la cabeza y asoma."

"¡Esas Tetas! Paco, me pasas la sal por favor." (diálogo entre dos hombres).

10. BOLBORETA FUNKI
Me han tocado las alitas. Mis alitas no se tocan.

11. CHEFOYo quiero beber de tu ataud.

12. XCAR MALAVIDA
De repente,  me despierto en medio de una playa en la que nunca había estado, disfrazado de pollo y esposado a un enano torero. ¿Es pronto para tomar una cerveza?

SINESTESIA

La sinestesia, del griego συν, 'junto', y αισθησία, 'sensación', es la mezcla de varios sentidos. Por ejemplo, oír colores, ver sonidos, y percibir sensaciones gustativas al tocar un objeto con una textura determinada. La sinestesia es un efecto común de algunas drogas psicodélicas, pero no nos vamos a meter en ese tema.

En jitanjáfora nos centraremos en la sinestesia como figura retórica.
La definición que da el diccionario es la siguiente:
Tropo que consiste en enlazar dos imágenes o sensaciones percibidas por distintos órganos sensoriales. Por ej. "... y tenía un olor ácido, como a yodo y a limones." (Industrias y andanzas de Alfanhuí. Rafael Sánchez Ferlosio, Roma, 1927). / Utilización de un adjetivo concreto acompañando un sustantivo abstracto, como "verde esperanza".

En la literatura, además de la mezcla de sensaciones auditivas, visuales, gustativas, olfativas y táctiles, asocia elementos procedentes de los sentidos físicos con sensaciones internas (sentimientos). Se le vincula con la enálage –figura gramatical consistente en cambiar las partes de la oración– y con la metáfora, por lo que a veces recibe el nombre de metáfora sinestésica.

Hay precedentes del uso de este tropo ya en la literatura clásica, como por ejemplo Virgilio. En España fue utilizada por los escritores barrocos. Pero fueron los poetas franceses quienes la pusieron de moda en la lírica, especialmente durante el simbolismo. Por ejemplo, Rimbaud creó un soneto dedicado a las vocales, adjudicando a cada una de ellas un color distintivo, y Rubén Darío hablaba de sonoro marfil o de dulces azules. Esto serían sinestesias de primer grado, ya que son impresiones de dos sentidos corporales diferentes; cuando se asocia la impresión de un sentido del cuerpo no a otra impresión de un sentido diferente, sino a una emoción, un objeto o una idea, hablamos de sinestesia de segundo grado. Por ejemplo: agria melancolía.

¿Sabéis cual es el escritor que la empleó con mayor asiduidad y perfección?. Una pista. Español. Antes de los poetas del 27.
Juan Ramón Jiménez
Es de oro el silencio. La tarde es de cristales azules. JRJ, Hora inmensa
En el cénit azul, una caricia rosa!   JRJ, Elegías lamentables
Por el verdor teñido de melodiosos oros;  JRJ, Elegías lamentables

La sinestesia se utiliza para puede utilizarse para enfatizar una escena, para amplificar las sensaciones de un personaje o incluso para aportar continuidad o discontinuidad al relato.
A mí, por lo que me gusta especialmente este recurso, es porque las asociaciones sinestésicas favorecen la memorización de conceptos abstractos, ya que nos ayudan a vincularlos con realidades sensibles.
Personajes como Charles Baudelaire, Nikolai Rimsky-Korsakov, Vladimir Nabokov, Marcel Proust, Bob Hardy, Alexander Scriabin y Olivier Messiaen, Axel Lovengreen, Justin Chancellor entre otros, poseían esta facultad.

Otro ejemplo:
(El otoño. Luis Cernuda) que fue uno de los poetas más destacados de la generación del 27.
"La atmósfera del verano, densa hasta entonces, se aligeraba y adquiría una acuidad a través de la cual los sonidos eran casi dolorosos, punzando la carne como la espina de una flor. De las hojas mojadas, de la tierra húmeda, brotaba entonces un aroma delicioso, y el agua de la lluvia recogida en el hueco de tu mano tenía el sabor de aquel aroma, ..." ----(El otoño. Luis Cernuda)

CUENTO
(Música de fondo Infant eyes de Wayne Shorter)


El pan de cada día


Foto obtenida de portafolioblog

Desde que soy cartero conozco mucho mejor a mi ex mujer.

Cuando concluye la jornada laboral, el día no ha hecho más que empezar para ella. Termina sus rutinas de trabajo sin prisas ni agobios, con una sonrisa de satisfacción, porque ahora el tiempo será todo suyo. Segura de sí misma se dirigirá hacia casa, animándose a disfrutar del paseo. Le encanta que el eco de sus tacones se escuche por las calles del casco viejo; por eso los hace chocar con fuerza contra los adoquines.

El vaivén de sus caderas, insinuantes a través de la ajustada falda, unido a la voz de sus pies enfundados en medias de seda y zapatos a lo años 60, harán que más de uno se gire a mirarla.

Los tenderos se acercarán a los ventanales en busca de sus sugerentes saludos. De la pastelería saldrá la ronca risa del pastelero, mezclada con el dulce olor a caramelo y chocolate, a la vainilla de la galleta casera, a la canela de la leche merengada. Cuando sacuda su melena ante la puerta, todos los hornos se pondrán a funcionar a un tiempo; la masa del bizcocho se esponjará en una sinfonía de mantequilla y frutas. Un beso de miel será lanzado hacia el interior, y un guiño insinuado hará de trampolín al deseo.

Siempre ha llamado la atención por su imagen trasnochada y glamurosa. Siempre perfecta. Siempre con los labios pintados de rojo. Siempre mirando al frente.

Su alegría es el pan de cada día para el chico de la frutería. El perfume de su pelo hace que la vida tenga sentido todavía para el vendedor del kiosco. Ella, que no es ajena a nada de esto, les regala cada tarde su paseo; se deleita en saborear el placer que le produce su admiración.

Cuando llegue a casa tendrá todavía la sonrisa fresca. Se desnudará despacio frente al espejo, quitándose primero la falda. La gusta ver sus piernas enfundadas en esas medias. Medias de seda de línea perfecta, de costura alineada con sus curvas, hasta medio muslo, ni más ni menos. 

Saboreará el contraste de la negra seda con el blanco inmaculado de su piel, ni siquiera por el sol profanada. Se admirará unos instantes en ropa interior, bajará de sus tacones, soltará el liguero y se quitará las medias como si estuviese en una sesión de fotografía para Elvgren.

Baño perfumado con olor a violetas amenizado con vino blanco y chocolate negro. El ritual de la belleza sin prisas. Su parte favorita es abrir el cajón de arriba, siempre en perfecto orden, repleto de medias negras de seda, envuelta en un albornoz blanco, descalza, mientras tararea un blues. Sonará  el timbre, justo a esa hora de penumbra que precede a la noche cerrada. Ella estará perfecta. Perfecta para que ahora, después de haber seducido a media ciudad, la seduzcan a ella.

Mañana, con las cartas al hombro, volveré a seguirla. Mientras estuvimos casados no supe verla. Nunca me fijé en sus medias de seda negra.


Nos despedimos escuchando "Satin Doll" de Duke Ellington .

¡¡Besiños!!
APOLONIA

martes, 22 de febrero de 2011

RETO: EL ESCALÓN

En "JITANJÁFORA 8" planteé un reto: CREAR UN ESCALÓN.

RETO: El escalón
Óscar Sipán dice que todo cuento debe comenzar con un escalón. Con algo impactante. Con una frase que nos atrape y nos haga querer seguir leyendo. Algo sorprendente o que despierte el interés. Algo con, quizás, incluso cierto aire de chisme.
John Cheveer, en una entrevista para “The Paris Review” dijo que un comienzo para un cuento en el que pensaba muy a menudo era: “El primer día que robé en Tiffany’s estaba lloviendo.”

Propongo que nos mandéis algún escalón que se os ocurra


Foto de Jeezny vía Flickr







Venga, animaos a participar. Todo vale. Dejad volar la imaginación. Ya sabéis que leeré todos los textos en antena. Tenéis de tiempo para enviarlos hasta el  sábado 26 de Febrero. ¡No más de 50 palabras!, para que haya espacio para todos.

Leeré lo que me enviéis en el programa del 27 de Febrero.


¿Qué cómo me los podéis hacer llegar?
Los podéis dejar aquí en forma de comentario, o mandando un mensaje, ya sea a través del facebook (para quienes seáis mis amiguitos), o a través del correo electrónico a cualquiera de las direcciones siguientes, indicando en el asunto "Colaboración Jitanjáfora: prosopopeya":


esencialsiempre@gmail.com
laenredadera@nodo50.org


También podéis dejarlo en la página web de "La enredadera". Tenéis el enlace aquí al ladito, pinchad encima y ya está.


Besiños!!
APOLONIA

JITANJÁFORA 8: Cuentos y cuentistas

Domingo, 13 de Febrero de 2011
El OCTAVO programa. 
CUENTOS Y CUENTISTAS




No me puedo creer que ya lleve ocho programas. Esta vez, al terminar, recibí un consejo que me parece bueno, y que voy a seguir. Y es ¡no ser tan seria! Jajajajajajajajajajajaja
Seguro que Nacho y Pati me ayudan a conseguirlo.





Para no variar, (y para qué variar algo que de momento me sigue gustando y no me cansa) comenzamos con la maravillosa voz de Billie Holiday de fondo. Y repetimos con Debussy, piezas diferentes, pero es que me encanta mostraros las cosas que me emocionan.

En nuestro apartado de recomendaciones de libros, empecé con los audios robados en el Salón del Cómic de Zaragoza. Y el primero ha sido el de Daniel García Nieto, que nos recomendó a Robert E. Howard

Esta vez no hubo colaboraciones, porque no había reto pendiente, pero sí que planteamos uno para el siguiente programa. Pero eso lo dejo para el final.

Caricatura de Borges por Carilho



Tuvimos cuentos y cuentistas con Sirenas de Debussy acunándonos de fondo. Como no se puede hablar de todos ellos en tan poco tiempo, tras introducir el concepto de cuento literario, elegí a Borges. Escuchamos su voz. Maravillosa. Y lo conocimos algo mejor al ritmo de La Mer de Debussy.







Esta vez el  CUENTO  fue cortito: "TRES GOLPES" :
(Música de fondo "Clair de lune" de Debussy)


TRES GOLPES
La calma reinaba en la casa. El sol del mediodía entraba por la ventana de la cocina, dando de lleno en la caja de cartón apoyada en el alféizar que hacía de casa, por el momento, para los tres polluelos. Estaban apretados uno contra otro, delante de una botella pequeña de plástico, llena con agua caliente para hacerles de estufa, que ocupaba casi todo el espacio. Todavía tenían los ojos cerrados. Su piar, aunque continuo, sonaba débil. En una esquina estaba la madre. En silencio amamantaba al bebé que llevaba en brazos, apostada en el camino de la luz, buscando el calor, al ritmo acompasado y lento de la mecedora. Observaba con ternura al hijo mayor, que con las negras hebras de pelo cayendo sobre los ojos, de puntillas para llegar a ver, paseaba los dedos con delicadeza por el plumón de los polluelos. La madre terminó de alimentar al pequeño, se recompuso la ropa y salió susurrándole una nana en busca de la cuna. Todo estaba en silencio, lo que ayudó a que se durmiera enseguida. Mientras lo arropaba, escuchó uno, dos, tres golpes sordos. Tres fuertes golpes que no sabía reconocer, pero que venían de la cocina. Asustada salió a comprobar qué podía haber sido. Quizás su hijo se había hecho daño. Pero no, eso lo habría sentido dentro. Mientras caminaba por el pasillo sintió una corriente fría de aire, lo que le hizo apretar el paso. Se detuvo en la puerta sin poder contener su asombro. La ventana estaba abierta de par en par. El niño, subido en una silla, estaba de pie mirando hacia fuera. Al percatarse de su presencia se giró hacia ella, aún con la botella en la mano, ensangrentada y cubierta de plumas. Sonreía tranquilo. Despacio bajó de la silla, se acercó a su madre, que seguía inmóvil mirándolo como si no lo reconociera, la cogió de la mano y le dijo: “Ya está mami. Ahora ya no nos quitan más, ni a mí ni a mi hermanito, ni el calor ni el aire.”


Nos despedimos escuchando "Satin Doll" de Duke Ellington y planteando el RETO.
RETO: El escalón.
Óscar Sipán dice que todo cuento debe comenzar con un escalón. Con algo impactante. Con una frase que nos atrape y nos haga querer seguir leyendo. Algo sorprendente o que despierte el interés. Algo con, quizás, incluso cierto aire de chisme.
John Cheveer, en una entrevista para “The Paris Review” dijo que un comienzo para un cuento en el que pensaba muy a menudo era: “El primer día que robé en Tiffany’s estaba lloviendo.” Propongo que nuestros colaboradores nos envíen algún escalón que se les ocurra.



¡Espero vuestros escalones!

¡¡Besiños!!
APOLONIA

lunes, 31 de enero de 2011

JITANJÁFORA 7: Jitanjáforas irónicas

Domingo, 30 de Enero de 2011
El SÉPTIMO programa. 
JITANJÁFORA IRÓNICA


Ya van siete, siete van. El número de las brujas. Noche fría donde las haya, pero desde la enredadera nos propusimos acompañaros con nuestras voces para que no lo fuese tanto.

Tras la ya consagrada sintonía de la sección, con la maravillosa voz de Billie Holiday de fondo, tuvimos en nuestro apartado de recomendaciones de libros, a Nacho Escuín y Almudena Vidorreta de la editorial Eclipsados:
          Nacho Escuín nos recomendó "CALDERILLA" de Raúl García
         Almudena Vidorreta nos habló de la REVISTA ECLIPSE donde todos vosotros podéis participar, sin más que envíar un mail a revistaeclipse@hotmail.com.

Muchos estabáis esperando este programa, pues en él teníamos algunas colaboraciones para el reto planteado de la PROSOPOPEYA. Esto fue lo que nuestros amigos compartieron con nosotros mientras escuchábamos "My favourite Things" versionada por John Coltrane:

ANÓNIMO
sentí como la niebla me andaba por la piel e iba sembrando semillas de rocío a voleo y me calmaba tu voz de sol que me había dejado ardiente y sonrosado

DANI GARCÍA NIETO
La sirena despertó de su letargo bramando en sueños como un mulo apaleado. Una segunda replicó desde la espesura y otras se unieron al diálogo. En un minuto la charla se tornó insoportable.

-“Son Los Morlocks”-dijo la muchacha- .”Vienen a por nosotros”•

SANTIAGO BLASCO-INDALECIO

Hola, mírame, hola. Me canso de saltar a tu alrededor. Ahora estoy tumbada boca arriba, dame unas palmadas en la tripera, aunque sea con el pie. ¡Hazme caso! .Estoy aquí venga a hacer payasadas, mi dignidad tirada literalmente por el suelo y tu ni caso. ¿quieres dejar de mirar al infinito?. No te voy a morder porque eso se os da mejor a las personas, pero si pudiera hablar te pondría de vuelta y media, desustanciao.

JUANFER BRIONES-ARTLAND
El trabajo se alargó hasta entrada la noche. Una noche que se deslizaba
agónica por sobre nosotros, inundándonos, empujándonos, llevándonos mas
allá.

ALEJANDRO CASTRO SAURAS
"Las cuerdas vocales de aquella guitarra se olvidaron de llorar. Cuando recordaron la sensación de las lágrimas recorriendo su férreo corazón, no supieron contenerse. Se oxidaron, quedaron afónicas para siempre… (Cuidado, demasiado R&R, puede matar el alma)".

REBEKA ARAKNÉ-LADYSADE
Esta es la historia de alguien que nunca dejó de soñar. Alguien que encontró en las montañas esas confidentes que nunca halló en ojos ajenos. Alguien que supo sonreír a las piedras, y que recibió el abrazo de las hojas secas. Una historia demasiado corta para contarla y demasiado larga para olvidarla.


En la tercera parte del programa hablamos un poco de la literatura irónica. Lo que es. Algún ejemplo. Su poder. El Castro nos recomendó la música para amenizar: "Ironic" de Alanis Morissete.




Os dejo con el CUENTO "LA OBRA MAESTRA" , ligeramente irónico:
(Música de fondo "Arabesque" de Debussy)


LA OBRA MAESTRA
Miro el libro que hay en el escaparate sin poder creer lo que veo. Sin poder creer que lo haya escrito mi ex mujer. De todas formas no se le escapa a la vista ni a la inteligencia que es un aborto, un insulto a la literatura. Ella jamás ha entendido el significado de esa palabra. Decía que quería escribir, pero sólo porque pretendía imitarme. Hasta se apuntó a cursos y participó en algún concurso, ganando algún premio de poca monta para profanos. Nunca comprendió que yo estaba por encima de todo eso.

La conocí demasiado joven. Ya entonces, siendo un adolescente imberbe, yo tenía muy claro que quería escribir. Así que procuraba vivirlo todo con la mayor intensidad posible, pues no se puede ser un buen escritor sin haber primero experimentado las cosas. No sé como no me dí cuenta antes de su falta de apoyo. No entendió mis sueños nunca, y trató de anularlos a base de sepultarlos en rutinas y obligaciones. Incluso fue ella la que me forzó a buscar trabajo para comprar un piso cuando se quedó embarazada. Ahora entiendo que me tenía envidia. Por eso ahora se ha propuesto humillarme con su supuesto libro. Es tan sólo otra forma más de intentar ser un obstáculo en mi camino. Pero con esto no consigue sino hacerme sonreír irónicamente. Mil escritos suyos no podrían hacer sombra al más simple pensamiento mío.

Un “estorbo” le dijo al juez que era. Ella sí que era un estorbo. Por su culpa pasaba los días sin poder escribir nada. Por su culpa todos aquellos años fueron perdidos, y no pude cumplir mi sueño de publicar. Qué si haz esto, qué si haz lo otro. Qué si yo también necesito mi espacio. Qué si tú no eres el único que tiene inquietudes. Todo eran inconvenientes. Mi presencia en la casa estoy seguro de que era vista como una especie de tortura. De forma que cuando me dijo que quería el divorcio me pareció una idea estupenda. Así tendría más tiempo. Así podría por fin centrarme en mis procesos creativos sin la perturbación del sonido de la aspiradora o las quejas de esa voz chillona cuando regresaba del trabajo y me encontraba inmerso en la planificación de mi novela.  Nunca entendió que necesitaba del espacio y del silencio. Puso mala cara cuando me despidieron. Sin embargo era una oportunidad de oro. ¿Cómo es que no lo entendía? Terminaba demasiado tarde de trabajar, y demasiado cansado, como para ponerme a escribir al llegar a casa. Aprovecharía el paro para materializar por fin esa obra maestra que llevaba en la cabeza.  Lo malo es que no contaba con los ruidos de los vecinos. Salía a pasear para airear la cabeza. Pasaba gran parte del día en la calle, pues necesitaba documentarme y observar sitios que utilizar de fondo para la acción. Cuando volvía a toda prisa porque se me había ocurrido la escena perfecta, ella regresaba al poco tiempo, me miraba con la cara ajada de mala leche, y a mala leche se ponía a hacer sus quehaceres, molestándome todo lo que podía, a base de rezongar, de renegar, de mover las cosas con brusquedad, de arrastrar los muebles por el suelo, llamándome vago y parásito a gritos. ¡Así era imposible concentrarse!.

Me marché a vivir a la cabaña que tenía en el pueblo, dejando que se quedara con el piso, con el coche y todo lo demás. ¿Qué más quería? A mí me sobraba con tener espacio para componer frases, inventar diálogos, crear personajes, confeccionar situaciones. El frío me atenazaba las manos por las mañanas, así que, aunque mi mejor momento es el amanecer, me quedaba en la cama para reordenar los capítulos que imaginaba mientras observaba a la gente con un vino en el bar por las noches. Es tarea indispensable observar a la gente, analizar sus gestos en las distintas situaciones de la vida, para que luego los personajes de ficción sean reales a ojos del lector. Me faltaba tiempo por culpa de tener que cuidar el huerto para poder comer. Si hubiese podido contratar a alguien que me arreglara la casa y guisara, entonces todo habría sido distinto. Sin embargo, a pesar de los contratiempos, era optimista; estaba seguro de que al día siguiente, cuando me sentara ante el papel, no vendría ningún pájaro a estorbar con su canto.

Parezco un pasmarote aquí delante del escaparate. Pero es que no puedo creer lo que veo. No puedo creer su torpe forma de venganza. Desde luego no pienso leerlo. Seguro que está lleno de filosofadas de perogrullo y frases empalagosas de serie romántica para mujeres vacías. Mejor me voy al asilo, porque ahora sí, ahora en la residencia he encontrado el lugar perfecto para escribir. ¡Y se va a enterar! Se enterarán todos lo que no han creído en mí. ¡Sobre todo ella! ¡Ahora se va a arrepentir! Porque lo que tengo en la cabeza es una auténtica obra maestra.

Nos despedimos escuchando "Satin Doll" de Duke Ellington.

¡¡Besiños!!
APOLONIA

miércoles, 19 de enero de 2011

JITANJÁFORA 6: Jitanjáforas de seducción. Literatura erótica.

Domingo, 16 de Enero de 2011
El SEXTO programa. 
JITANJÁFORA DE SEDUCCIÓN: LITERATURA ERÓTICA




Muchos y muchas me han pedido que hablase en Jitanjáfora de literatura erótica, así que aquí tenéis la primera entrega... porque habrá más, ;). Pero también tuvimos más cosillas:

en nuestro apartado de recomendaciones de libros:
          Oscar Sipán de TROPO EDITORES nos recomendó "lA HIGUERA" de Ramiro Pinilla
        




Y yo misma, tras hacer un breve repaso histórico del género literario "erótico" y contar algunas cosillas de Anaïs Nin, recomendé también un par de lecturas:






"El amante de Lady Chaterlay" de D.H. Lawrence

"Lost girls" de Alan Moore y Melinda Gebbie


Se planteó el reto de la prosopopeya de nuevo. Lo tenéis AQUÍ    ;)


Os dejo con el DIÁLOGO PICANTÓN A TRES VOCES que me ayudaron a leer Nacho y Pati (¡gracias chicos! ;) ) :

PABLO: ¿Os apetece otra copa chicas?
CARLA: A mí sí que me apetece.
ELENA: Yo también me tomaré otra. Pero más flojita. Empiezo a hundirme en el sillón.
CARLA: Yo noto como me suben los colores. Pero por una más…
PABLO: Venga otra entonces. Aún es temprano y mañana no tenemos que madrugar ninguno.
ELENA: Además, hacía mucho que no hacíamos esto. ¿Cuánto hace desde que viniste la última vez a casa? ¿Seis meses?
PABLO: Como ahora tienes tanta vida social…
CARLA: Pues puede que haga seis meses, sí… Madre mía como pasa el tiempo…Y tú no seas cínico.
PABLO: Pero si es verdad. Desde que estás soltera es casi imposible quedar contigo.
CARLA: No es cierto. No exageres.
ELENA: Estoy con él.
CARLA: No me digáis que me habéis invitado a venir para echarme la bronca por salir demasiado.
PABLO: No mujer. Sólo queríamos ver a nuestra amiga.
ELENA: A nuestra amiga y sus piernas.
PABLO: Cierto, y sus piernas.
CARLA: ¿Mis piernas? ¿Me estáis tomando el pelo?
PABLO: No, no es eso.
ELENA: Venga cuéntaselo.
CARLA: Eso, venga, cuéntamelo.
PABLO: Es una tontada… Es que el otro día vimos a tu ex en el super, nos dijo de tomar una cerveza y se pasó el rato hablando de ti, de tus piernas y de tus medias de seda negra.
ELENA: Está trabajando de cartero, ¿lo sabías?
CARLA: Y también sé que me sigue a casa cuando salgo de currar, dos o tres veces a la semana. Pero hago como que no me doy cuenta.
ELENA: Eso también nos lo dijo. Creo que sigue enamorado de ti. No paraba de decir lo guapa que eres, lo sexi que eres, lo provocativamente que caminas…
CARLA: Para, para. No me interesa. Mientras estuvimos casados no supo verme. Que me mire ahora todo lo que quiera, pero a distancia. Ese tren ya lo ha perdido. Estoy muy bien como estoy. No me arrepiento de nada.
PABLO: Creo que te sigue para ver si son ciertos los rumores.
CARLA: ¿Qué rumores?
ELENA: ¿Cuántos amantes tienes?
CARLA: ¿Esos son los rumores?
PABLO: Básicamente. Dicen que tienes varios amantes, todos casados.
CARLA: ¿Dicen? ¿Quién lo dice?
ELENA: Todo el mundo, ya sabes.
CARLA: No, no sé.
PABLO: Bueno, pero ¿es cierto?
CARLA: Es posible.
ELENA: Eso es un sí.
PABLO: Vamos, cuéntanos. Tenemos curiosidad.
CARLA: ¿Para eso me habéis invitado?
ELENA: En parte sí. Pero también nos apetecía verte. Saber como te va.
CARLA: Pues me va estupendamente. Y sí, tengo varios amantes, y todos están casados. Me gusta que estén casados, así no me complican la existencia.
ELENA: ¿Varios?
CARLA: Varios. ¿No me iréis a juzgar ahora? Vosotros precisamente…
PABLO: Ya sabes que pensamos que la fidelidad está sobrevalorada, así que no, no te vamos a juzgar.
ELENA: Venga cuenta.
CARLA: ¿Qué quieres que cuente?
ELENA: Pues no sé… ¿los conocemos?
CARLA: Están casados. Ellos no me complican a mí, y yo no les complico a ellos. Así que no os voy a decir quienes son.
PABLO: ¿Y por qué varios?
CARLA: Se complementan.
ELENA: ¿Cómo que se complementan?
CARLA: Uno es tímido, de ego frágil, y me trata como a una princesa. Otro me lleva a hoteles lujosos y restaurantes caros. Hay uno que es todo sexo, al que le gusta jugar conmigo y provocar situaciones extravagantes… Un poco de todo.
ELENA: ¿Qué situaciones extravagantes?
CARLA: Nada del otro mundo. Le gusta que quedemos en sitios poco habituales, y hagamos como que no nos conocemos. Que juguemos a ponernos cachondos el uno al otro en público sin que nadie más que nosotros se de cuenta, …
PABLO: ¿Por ejemplo?
CARLA: Por ejemplo, haciéndome tener un orgasmo sentada a la mesa de la cafetería de un hotel mientras hablamos por teléfono, él en otra mesa, en la otra punta, seguirme luego al ascensor, y después salir cada uno por una puerta como si no nos conociéramos.
ELENA: ¿Has tenido un orgasmo sentada a la mesa de una cafetería y nadie se ha dado cuenta? Anda ya…
CARLA: No tienes por qué creerme… Vosotros habéis preguntado.
PABLO: Y ¿cuál ha sido la situación que más morbo te ha dado?
ELENA: ¿Te parece poco morboso correrse en público?
PABLO: Estoy seguro de que eso no es lo que más morbo le ha dado.
CARLA: Tienes razón. Además no fue con el hombre sexo. La primera vez que quedé con el tímido nos encontramos en una iglesia. Os aseguro que aquello sí que me puso a cien.
ELENA: ¿En qué iglesia?
CARLA: Una que tiene muchas obras de arte y que no está muy concurrida.
¿Qué importa cuál fuera?
PABLO: Follastéis en la iglesia.
CARLA: No hombre no. Aunque no habría estado mal. Pero ya he dicho que fue con el tímido. La cosa fue mucho más sútil.
PABLO: ¿Qué pasó entonces?.
CARLA: Me quité las bragas detrás de un confesionario, se las pasé disimuladamente, se las metió dentro de los pantalones, y luego estuvimos viendo los cuadros, yo sin bragas, y él con relleno en el pantalón de satén rojo y perfume de violetas.
ELENA: joder…
CARLA: Lo de joder vino fue después…
PABLO: ¿Y……. has hecho algún trío?
ELENA: Eso…. me interesa…
CARLA: Pues no, no he hecho ningún trío.
PABLO: Y….. ¿te gustaría?
CARLA: ¿Por qué no?. Me gusta probar cosas nuevas.
(Unos segundos de silencio)
ELENA: Creo que me voy a poner otra copa. 

¡¡Besiños!!
APOLONIA

domingo, 16 de enero de 2011

RETO: PROSOPOPEYA

En "JITANJÁFORA 5" planteé un reto: hacer una prosopopeya.

Para quien no lo tenga muy claro, según la RAE, una Prosopopeya es:

"Figura que consiste en atribuir a las cosas inanimadas o abstractas, acciones y cualidades propias de seres animados, o a los seres irracionales las del hombre."

Yo puse como ejemplo: ¿Qué pensará la farola que hay en la esquina de tu calle al verte pasar todas las mañanas de madrugada para irte a trabajar? Me inspiró esta foto de V. Monahan:




Venga, animaos a participar. Todo vale. Yo puse el ejemplo de la farola, pero dejad volar la imaginación. Ya sabéis que leeré todos los textos en antena. Tenéis de tiempo para enviarlos hasta el  martes 25 Enero. ¡No más de 50 palabras!, para que haya espacio para todos.


¿Qué cómo me los podéis hacer llegar?
Los podéis dejar aquí en forma de comentario, o mandando un mensaje, ya sea a través del facebook (para quienes seáis mis amiguitos), o a través del correo electrónico a cualquiera de las direcciones siguientes, indicando en el asunto "Colaboración Jitanjáfora: prosopopeya":


esencialsiempre@gmail.com
laenredadera@nodo50.org


También podéis dejarlo en la página web de "La enredadera". Tenéis el enlace aquí al ladito, pinchad encima y ya está.


Besiños!!


APOLONIA