Nunca se olvida el arte de tejer mundos en las estrellas,
de tener la luna dentro de la cabeza...
y en mi cabecita siempre hay luna llena...

jueves, 30 de agosto de 2012

LUZ EN LA ENCRUCIJADA

    

    Para muchos de los que entran en este bar canalla, soy como la farola que ilumina el cruce de caminos. Gracias a que los alumbro son capaces de leer las señales de sus encrucijadas. En mi comprensivo silencio sienten la calidez de la confianza y bajo la protección de mi mirada encuentran fuerzas para tomar una decisión, para tomar partido por uno de los destinos que tienen enfrente. Giran a la derecha, o a la izquierda, siguen recto o vuelven sobre sus pasos. Es lo de menos. Eso ya no depende de mí.
 
   Cada noche me siento sola en una esquina de la barra. Los veo entrar. Todos me miran. Unos pocos se me acercan, se sientan junto a mí, me cuentan su historia, que en ese momento empieza a formar parte de la mía, y cuando se marchan ya no están perdidos. 

    Cada noche, después de alumbrar a unos cuantos desesperados, me quedo sola en una esquina de la barra. Mi destino es permanecer aquí, igual que esa farola en el cruce de caminos, que da luz a la encrucijada. Esa misma luz la ciega y la condena a no poder leer las señales para elegir su camino y caminar.

APOLONIA

3 comentarios:

María dijo...

APOLONIAAAAAAAAA que me parece que a ti te ha atacado el mismo virus que a mi hace unos días... ¿¿cómo que farola a la que la luz ciega y condena a no ver señales?? con lo contentísima que me has puesto al verte resucitar ¿lo ves? tú gas luz, iluminas las sonrisas y haces que uno se quede pensando ¿y a esta chica tan guay qué se le puede haber pasado? siempre hay decisiones por tomar y algunas que si no se toman es porque es lo mejor... recuerda, como tú, no hay 2:-)



Muaaaaaaaaaaakss bonita... creo que el viris preotoñal es muuuy malo malísimo xD ¡¡cuídate cielo!!

Apolonia dijo...

Hola María!!!
Tranquila cielo, que este microrrelato es rescatado de unos apuntes viejos y no habla de mí en absoluto, jejejejejeje

Yo soy de fresquito, ya lo sabes, así que ando con ganas de que llegue el otoño, que es mi estación favorita. Con los calores me desmonto, me apalanco, me invade la apatía, y me cuesta moverme. Suelo desaparecer en verano, aunque esta vez no ha sido por el calor, sino por exceso de trabajo laboral y extralaboral, ainsssss. Si es que estoy metida en demasiadas cosas, y quien mucho abarca, poco aprieta, ya se sabe.

Un beso enorme guapísima!!

Trinidad dijo...

Y a caballo regalao, muchas grazias juases...Hola caracola, soy dee los dislocados la loca. besinnios preotoñales...muacssses...