Ilustración de "Fernando Falcone"
Agustín siempre protesta por todo. Es su costumbre. Y con esa costumbre, como acaba contradiciéndose tarde o temprano, se ha ganado el apodo de “ el veleta” aquí en el trabajo, que aunque no es muy original, sí que define su forma de ser bastante bien.
Agustín, además, siempre está a favor de vaguear, de lo cual no parecen darse mucha cuenta los jefes. O igual es que lleva en la empresa más tiempo que ellos. No nos molesta que haga el vago delante del ordenador, pero es una tortura cuando le ves acercarse con alguna excusa tonta, porque sabes que además de hacerte perder el tiempo, te va a poner dolor de cabeza con sus múltiples quejas: que si el horario, que si la temperatura, que si las corbatas, que si la marca de los bolis, que si el tráfico, ... porque siempre está en contra de todo: del horario de mañana, del horario de tarde, de la jornada continua, de que alguien encienda el aire acondicionado, de que nadie encienda el aire acondicionado (también se podía levantar él), de que Jaime lleva corbata, de que Arturo no lleva corbata, de que no hay bolis negros, de que la semana pasada todo eran bolis negros, de que está mañana había mucho tráfico, de que ayer no había nada de tráfico e iba él solo por la autopista,...
Todas las mañanas, a la hora del café, llega el primero a la máquina del descansillo y se marcha el último. Todas las mañanas nos pone al día de las noticias, a pesar de que se nos nota a todos que no lo aguantamos, porque justo antes del descanso, se lee de cabo a rabo un periódico concreto. Siempre está a favor de las opiniones mostradas en él, sean las que sean. Siempre de acuerdo con las “verdades” que muestra en las noticias, sean las que sean, aunque tenga, con respecto a un mismo tema, tres versiones y tres posturas diferentes a los largo de la semana. Todos suponemos que será porque siempre está en contra de pensar por uno mismo.
Agustín no sabe que estamos recogiendo dinero para hacerle un regalo, con el cual esperamos que se de cuenta de que todos estamos a favor, y siempre estaremos a favor, de que le echen de comer aparte.
Agustín, además, siempre está a favor de vaguear, de lo cual no parecen darse mucha cuenta los jefes. O igual es que lleva en la empresa más tiempo que ellos. No nos molesta que haga el vago delante del ordenador, pero es una tortura cuando le ves acercarse con alguna excusa tonta, porque sabes que además de hacerte perder el tiempo, te va a poner dolor de cabeza con sus múltiples quejas: que si el horario, que si la temperatura, que si las corbatas, que si la marca de los bolis, que si el tráfico, ... porque siempre está en contra de todo: del horario de mañana, del horario de tarde, de la jornada continua, de que alguien encienda el aire acondicionado, de que nadie encienda el aire acondicionado (también se podía levantar él), de que Jaime lleva corbata, de que Arturo no lleva corbata, de que no hay bolis negros, de que la semana pasada todo eran bolis negros, de que está mañana había mucho tráfico, de que ayer no había nada de tráfico e iba él solo por la autopista,...
Todas las mañanas, a la hora del café, llega el primero a la máquina del descansillo y se marcha el último. Todas las mañanas nos pone al día de las noticias, a pesar de que se nos nota a todos que no lo aguantamos, porque justo antes del descanso, se lee de cabo a rabo un periódico concreto. Siempre está a favor de las opiniones mostradas en él, sean las que sean. Siempre de acuerdo con las “verdades” que muestra en las noticias, sean las que sean, aunque tenga, con respecto a un mismo tema, tres versiones y tres posturas diferentes a los largo de la semana. Todos suponemos que será porque siempre está en contra de pensar por uno mismo.
Agustín no sabe que estamos recogiendo dinero para hacerle un regalo, con el cual esperamos que se de cuenta de que todos estamos a favor, y siempre estaremos a favor, de que le echen de comer aparte.
APOLONIA










